Tres palabras que suenan antiguas. Tres palabras que son mías
Hay cosas que uno no elige tener. Las lleva encima sin haberlas pedido y un día se da cuenta de que son exactamente lo que es
Una persiana subiéndose y ya era verano
Una tarde de piscina con Mateo, una terraza a la que salí cuando se había dormido y todo lo que eso olía
El problema de saber exactamente lo que te pasa
He intentado desintoxicarme del móvil más veces de las que recuerdo. Siempre fracaso. Y lo peor es que sé exactamente por qué
No recuerdo cuándo empecé. Pero sí dónde me enamoré
La sierra de Galliners, un principio de verano y el olor a monte que llevo siguiendo desde entonces
El sonido exacto de ser feliz sin saberlo
Moonlight Shadow sonó en la radio hace unos días y tardé exactamente dos segundos en tener diez años otra vez
Yo soy Pilgrim
Nunca he sido ciclista, pero durante tres años ayudé a organizar una carrera de MTB entre Madrid y Santiago. Lo que aprendí no tiene nada que ver con el deporte.
El verano que huele a espera
No es exactamente calor, pero tampoco es la templanza de abril. Es la premonición.
La primavera siempre llega antes en Folgoso
Cuatro días de Semana Santa con un sol de justicia que olía a infancia.
Nadie te lo cuenta bien
No sé si la paternidad te cambia de forma profunda o si simplemente saca a la superficie cosas que ya estaban.









