Artículos

Llevo años dando la misma respuesta corta cuando alguien me pregunta por qué tengo este blog. Digo que me gusta escribir, digo que soy periodista, y con eso suele bastar. Pero es solo una parte de la verdad.

Un anuncio de coches me prometió el mejor verano de mi vida. Lo raro es que llevo años cayendo en la misma promesa aunque no venga de ningún anuncio

Hay imágenes de Folgoso en agosto que no necesitan marco porque ya lo tienen todo

Conservaba esa vacilación, esa manera de estar en los sitios como si fueran de paso. Nadie se lo había dicho nunca hasta que lo dijo su hija, sin querer, una tarde de octubre.

Volví a Madrid solo unas horas y el Barrio del Pilar me hizo lo que siempre me hace: recordarme cuánto tiempo llevo sin saber que pasa

Volvió al patio donde creció y lo encontró igual. El problema era que él también se sentía igual, y los años ya no dan para eso.

Hay cosas que uno no elige tener. Las lleva encima sin haberlas pedido y un día se da cuenta de que son exactamente lo que es

Una tarde de piscina con Mateo, una terraza a la que salí cuando se había dormido y todo lo que eso olía

Cuarenta años, un niño en el suelo y la sospecha de que la realidad lleva tiempo sin ser del todo real

He intentado desintoxicarme del móvil más veces de las que recuerdo. Siempre fracaso. Y lo peor es que sé exactamente por qué

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