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La sierra de Galliners, un principio de verano y el olor a monte que llevo siguiendo desde entonces

Moonlight Shadow sonó en la radio hace unos días y tardé exactamente dos segundos en tener diez años otra vez

Nunca he sido ciclista, pero durante tres años ayudé a organizar una carrera de MTB entre Madrid y Santiago. Lo que aprendí no tiene nada que ver con el deporte.

No es exactamente calor, pero tampoco es la templanza de abril. Es la premonición.

Cuatro días de Semana Santa con un sol de justicia que olía a infancia.

No sé si la paternidad te cambia de forma profunda o si simplemente saca a la superficie cosas que ya estaban.

Entre kilómetros de asfalto y prisas, hay hogares que parecen detenidos en el tiempo.

¿Y si el tiempo que creemos perder es, en realidad, el único tiempo que de verdad nos pertenece?

El pueblo seguía en su sitio. Él, no.

Del humo, la rodilla de un padre y otras formas de medir el tiempo que pasa

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