Roberto Garcia
  • Inicio
  • Artículos
  • Fotos
  • Info & Contact
septiembre 9, 2026

Lo que la mina nunca terminó de explicarnos

Lo que la mina nunca terminó de explicarnos
septiembre 9, 2026

Camiones grises, casi negros, bajando por la plaza de Folgoso. Venían de Valdeloso, la mina que estaba unos kilómetros más arriba, en el corazón del monte, cargados de carbón. El bar de mis tíos lleno de gente que parecía maquillada, riendo y hablando sobre cómo había ido el día en “el tajo”. Yo era pequeño y no entendía nada de minas, de vetas ni de producción, pero entendía perfectamente que ese ruido era el pueblo funcionando. Que mientras sonara, todo estaba bien.

Nací y me crié en Madrid, pero mi infancia real, la que de verdad me formó, pasó los veranos, las navidades y buena parte de las vacaciones y fines de semana en Folgoso de la Ribera, de donde son mis padres y de donde es toda mi familia. Así que El Bierzo minero no lo viví como un dato de un libro de texto. Lo viví como el fondo de todo. Los bares de la comarca, igual que el de mis tíos, llenos a según qué horas porque coincidían con la salida de un turno. Las tiendas, de lo que fueran, bullían. Las conversaciones de los adultos, que casi siempre terminaban tocando el mismo tema, aunque hubieran empezado hablando de fútbol o del tiempo. La mina no era un sector económico en El Bierzo. Era el motor. El que movía literalmente todo lo demás, y el que, cuando empezó a fallar, arrastró con él muchísimas más cosas de las que en su momento fuimos capaces de calcular.

Hace relativamente poco leí “Don Vito”, el libro de Cristina Fanjul sobre Victorino Alonso, el que llegó a ser el gran poseedor de estas explotaciones no solo en esa zona, sino en toda España. Lo cogí pensando que me iba a reencontrar con algo conocido, con la mina como telón de fondo de una historia ya contada mil veces en las sobremesas familiares. Y en parte fue así. Pero también me dejó con más preguntas de las que tenía antes de abrirlo, que es lo que suele pasar con los buenos libros, aunque en este caso las preguntas no eran literarias sino muy concretas. Cómo se gestionó de verdad todo el dinero que llegó en forma de ayudas para reconvertir la comarca. Qué pasó exactamente en los años en que la mina empezó a caer y las instituciones prometían un futuro alternativo que muchas veces se quedó en papel. Por qué la comarca ha terminado siendo lo que es hoy, con ese contraste tan duro entre lo que fue y lo que quedó, cuando sobre el papel hubo fondos, planes y compromisos de sobra.

No son preguntas nuevas para mí, pero lo que el libro hizo fue, además de arrojar luz sobre la mayoría de ellas, ponerlas todas juntas delante de mí al mismo tiempo, en lugar de dejarlas sueltas como habían estado hasta entonces.

Y aquí llega la parte que más me ha costado siempre gestionar bien, porque sobre este tema he discutido mucho, con mucha gente, y no siempre de forma cómoda. He hablado con quien piensa que todo lo que pasó fue una traición política, con quien cree que la culpa fue de Europa y de una transición energética que llegó sin avisar, con quien defiende que el dinero de las ayudas se gestionó razonablemente bien dadas las circunstancias, y con quien está convencido de que hubo irregularidades serias que nunca se investigaron como merecían. Y durante mucho tiempo yo entraba en esas conversaciones con la parte emocional por delante, con la memoria de mi abuelo y del pueblo que conocí de niño, pero sin tener detrás los datos suficientes para sostener lo que sentía. Eso me incomodaba. Me sigue incomodando cuando me pasa con cualquier tema, pero con este en particular me dolía especialmente, porque no hablaba de un asunto abstracto. Hablaba de mi familia, de mi pueblo, de la gente que quiero.

Así que hace tiempo, sin decírselo prácticamente a nadie, empecé a documentarme en serio. No para ganar la siguiente discusión, sino porque necesitaba entenderlo de verdad, con datos que pudiera contrastar y no solo con la versión que me habían contado en casa o la que defendía quien tenía delante en ese momento. Empecé a guardar informes, a buscar cifras oficiales, a anotar fechas, a comparar lo que decían unas fuentes con lo que decían otras. Sin ningún plan concreto detrás, al principio. Solo la necesidad de saber.

El problema es que, con el tiempo, esa carpeta de notas sueltas se ha ido haciendo enorme. Y en algún momento de este último año me di cuenta de que todo ese material, toda esa documentación que había ido acumulando casi sin darme cuenta, no me estaba sirviendo para nada si se quedaba guardada en un ordenador solo para mí. Tenía delante algo que merecía la pena ordenar y compartir, no como un desahogo puntual ni como un hilo de esos que se leen en cinco minutos y se olvidan al día siguiente, sino como algo más ambicioso. Un sitio único donde por fin quepa todo lo que llevo tanto tiempo recopilando sobre la minería del carbón en El Bierzo, sin que se quede disperso entre notas, conversaciones y recuerdos que se me pueden acabar escapando si no los fijo en algún sitio.

No voy a adelantar todavía cómo va a ser exactamente ni cuándo va a estar listo, porque prefiero contarlo con calma cuando tenga más forma. Pero sí quería anunciar aquí que lo estoy haciendo, porque este blog siempre ha sido el sitio donde cuento las cosas que de verdad me importan, y esta es de las que más.

No lo hago por nostalgia, o al menos no solo por eso. La nostalgia se conforma con recordar, y a mí ya no me basta con recordar. Lo hago porque creo que mi pueblo, y toda la comarca que creció y después se apagó al ritmo del carbón, merece que alguien intente entender bien lo que pasó, con el mismo cuidado con el que intentaría entender cualquier otra historia que me importara de verdad. Y porque, si voy a seguir defendiendo lo que siento sobre El Bierzo en las próximas sobremesas, prefiero hacerlo sabiendo de qué hablo.

Artículo anteriorHasta que vuelva a ser agosto

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre el Blog

Este es el blog personal de Roberto García.

Entradas recientes

Lo que la mina nunca terminó de explicarnosseptiembre 9, 2026
Hasta que vuelva a ser agostoseptiembre 2, 2026
Parar no es lo mismo que descansaragosto 5, 2026

Categorías

  • Arte
  • Deportes
  • Editorial
  • Entrevistas
  • Gastronomía
  • Miscelánea
  • Relatos
  • Reportajes

Meta

  • Acceder
  • RSS de las entradas
  • RSS de los comentarios
  • WordPress.org

Etiquetas

Alcorcón Arco de la Victoria Arquitectura Arte Atlético de Madrid Bomba Nuclear Burchfield CIEMAT Ciudad de la Justicia Coronavirus Covid-19 CREAA Despoblación España El Bierzo Energía Atómica Entrevistas España Folgoso Francisco Franco Gastronomía Historia Historria Invierno La Latina Madrid Madrid Nuevo Norte Madrid Vintage Mike Oldfield Muralla de Madrid Móvil Música Navidad Nuevas tecnologías Nuevos Ministerios Opinión Otoño Primavera Torrelodones Vacaciones Valle de los Caídos Vejez Verano Viajes Vicente Calderón Vino
Consulta la
Política de privacidad