Hasta que vuelva a ser agosto
Tres semanas de vacaciones, dos en Folgoso y una en Galicia, dan para mucho verano. Pero ni el mejor de los veranos evita que la vuelta pese como pesa
Parar no es lo mismo que descansar
Última semana antes de Folgoso. El calendario dice que quedan cinco días. El cuerpo, que lleva contando desde mucho antes que yo, dice que quedan demasiados
Las semanas de antes de agosto
Faltan tres días para agosto y esta semana lleva ya el tamaño de dos. No sé si es el trabajo, la anticipación o que el tiempo, simplemente, no funciona como yo creo que funciona
Postales de verano
Hay imágenes de Folgoso en agosto que no necesitan marco porque ya lo tienen todo
Tres palabras que suenan antiguas. Tres palabras que son mías
Hay cosas que uno no elige tener. Las lleva encima sin haberlas pedido y un día se da cuenta de que son exactamente lo que es
El verano que huele a espera
No es exactamente calor, pero tampoco es la templanza de abril. Es la premonición.
La primavera siempre llega antes en Folgoso
Cuatro días de Semana Santa con un sol de justicia que olía a infancia.
Las casas que resisten en el camino
Entre kilómetros de asfalto y prisas, hay hogares que parecen detenidos en el tiempo.
El lugar donde estaban las cosas
El pueblo seguía en su sitio. Él, no.
El olor que regresa
Del humo, la rodilla de un padre y otras formas de medir el tiempo que pasa









