Hasta que vuelva a ser agosto
Tres semanas de vacaciones, dos en Folgoso y una en Galicia, dan para mucho verano. Pero ni el mejor de los veranos evita que la vuelta pese como pesa
Parar no es lo mismo que descansar
Última semana antes de Folgoso. El calendario dice que quedan cinco días. El cuerpo, que lleva contando desde mucho antes que yo, dice que quedan demasiados
Las semanas de antes de agosto
Faltan tres días para agosto y esta semana lleva ya el tamaño de dos. No sé si es el trabajo, la anticipación o que el tiempo, simplemente, no funciona como yo creo que funciona
Por qué escribo
Llevo años dando la misma respuesta corta cuando alguien me pregunta por qué tengo este blog. Digo que me gusta escribir, digo que soy periodista, y con eso suele bastar. Pero es solo una parte de la verdad.
Un verano que recordarás siempre
Un anuncio de coches me prometió el mejor verano de mi vida. Lo raro es que llevo años cayendo en la misma promesa aunque no venga de ningún anuncio
Postales de verano
Hay imágenes de Folgoso en agosto que no necesitan marco porque ya lo tienen todo
Un día no es suficiente para despedirse
Volví a Madrid solo unas horas y el Barrio del Pilar me hizo lo que siempre me hace: recordarme cuánto tiempo llevo sin saber que pasa
Tres palabras que suenan antiguas. Tres palabras que son mías
Hay cosas que uno no elige tener. Las lleva encima sin haberlas pedido y un día se da cuenta de que son exactamente lo que es
Una persiana subiéndose y ya era verano
Una tarde de piscina con Mateo, una terraza a la que salí cuando se había dormido y todo lo que eso olía
El problema de saber exactamente lo que te pasa
He intentado desintoxicarme del móvil más veces de las que recuerdo. Siempre fracaso. Y lo peor es que sé exactamente por qué









