Cuando el otoño olía a humo
Llega octubre, asoman las primeras castañas y yo vuelvo sin querer a los magostos de mi infancia en Folgoso
Cinco minutos sin hacer nada a las doce de la mañana
Trabajo, tengo un hijo, escribo este blog y un par de libros, y siempre tengo algún proyecto nuevo entre manos. Y aun así, cuando llega la noche, muchas veces tengo la sensación de no haber hecho nada.
El hueco que deja lo que se acaba
Es muy probable que en las próximas semanas deje de colaborar con una empresa con la que llevo años trabajando. Podría estar viviendo esto como un golpe, pero llevo días descubriendo que se parece más a una ventana que se abre
Hasta que vuelva a ser agosto
Tres semanas de vacaciones, dos en Folgoso y una en Galicia, dan para mucho verano. Pero ni el mejor de los veranos evita que la vuelta pese como pesa
Parar no es lo mismo que descansar
Última semana antes de Folgoso. El calendario dice que quedan cinco días. El cuerpo, que lleva contando desde mucho antes que yo, dice que quedan demasiados
Las semanas de antes de agosto
Faltan tres días para agosto y esta semana lleva ya el tamaño de dos. No sé si es el trabajo, la anticipación o que el tiempo, simplemente, no funciona como yo creo que funciona
Por qué escribo
Llevo años dando la misma respuesta corta cuando alguien me pregunta por qué tengo este blog. Digo que me gusta escribir, digo que soy periodista, y con eso suele bastar. Pero es solo una parte de la verdad.
Un verano que recordarás siempre
Un anuncio de coches me prometió el mejor verano de mi vida. Lo raro es que llevo años cayendo en la misma promesa aunque no venga de ningún anuncio
Postales de verano
Hay imágenes de Folgoso en agosto que no necesitan marco porque ya lo tienen todo
Un día no es suficiente para despedirse
Volví a Madrid solo unas horas y el Barrio del Pilar me hizo lo que siempre me hace: recordarme cuánto tiempo llevo sin saber que pasa









