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diciembre 12, 2019

Friedenskirche, el legado del Kaiser Guillermo II en Madrid

Friedenskirche, el legado del Kaiser Guillermo II en Madrid
diciembre 12, 2019

Aunque hayas pasado decenas de veces a su lado, es muy probable que no supieras de su existencia… hasta ahora. Y es que el muro que protege la Friedenskirche -en español, “Iglesia de la Paz”- del Paseo de la Castellana oculta a los ojos del transeúnte esta joya del patrimonio madrileño.

Se trata de uno de los escasísimos templos dedicados al culto protestante de nuestro país, y fue levantada a principios del siglo pasado por orden del entonces máximo dirigente alemán, el Kaiser Guillermo II. Este quería proporcionar a la comunidad protestante germana en Madrid un lugar para el rezo. Algo que hoy parece lo más normal del mundo pero que el año de su construcción, 1907, suponía casi un sacrilegio ya que dicha religión estaba prohibida en nuestro país. De ahí el motivo para levantar un muro tan alto…

Además del muro, no es fácil adivinar que se trata de un edificio religioso. Su mezcla de estilos, así como la ausencia de campanario, complican su identificación. De hecho, el complejo comprendía en sus orígenes la propia iglesia, una casa parroquial y una vivienda, que serviría de embajada de Alemania y se encontraba en un edificio contiguo.

La convulsa historia española y europea del siglo XX no pasaron de largo por la Friedenskirche. Durante la Guerra Civil fue refugio del bando nacional, para ser posteriormente saqueada por el ejército republicano. El nazismo en Alemania y la connivencia de Franco con ese régimen propició su reconstrucción y algunos años de tranquilidad, si bien en el periodo de la Segunda Guerra Mundial fue utilizada como centro del espionaje teutón en España.

Publicado originalmente en Madrid es Noticia

Con la caída de Hitler regresaron los problemas, ya que el nacionalcatolicismo de la dictadura no era compatible con el culto que se profesaba en su interior. De esa forma, tuvo que pasar nuevamente a la clandestinidad si bien, y pese al férreo control y vigilancia que se ejerció sobre ella, prosiguió sin muchos sobresaltos hasta nuestros días.

Hoy sigue conservando la mayoría de elementos de valor que alberga desde que se puso la primera piedra, especialmente sus rosetones, perfectamente visibles desde el exterior. Tampoco hace falta esconderse para cruzar su puerta y, desde luego, os recomendamos que descubráis por vosotros este tesoro que Guillermo II dejó en Madrid.

Publicado originalmente en Madrid es Noticia

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